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O Viacrucis de Tomonde, cantado a finais do século XIX, é unha manifestación da música sacra asociada á devoción relixiosa en Cerdedo. Un Viacrucis consiste en seguir os pasos de Cristo cara á cruz, lembrando episodios da súa Paixón, tradicionalmente distribuídos en catorce estacións que van desde a condena ata a sepultura.
A letra do Viacrucis de Tomonde, recollida no libro Santa Mariña de Tomonde de Antonio Rodríguez Fraiz, consta de catorce estrofas que describen cada estación, combinando os feitos da Paixón de Cristo co sentimento do crente ou pecador. As estrofas reflicten momentos como a condena, as caídas de Cristo, os encontros con María e outras figuras, a crucifixión e finalmente a sepultura, mantendo unha forte carga devocional e moral.
Autor: Antonio Rodríguez Fraiz
Edita: Deputación Provincial de Pontevedra
Primeira publicación: 2001
País: España
Idioma: galego
ISBN: 84-8457-080-0
D. Legal: PO-563-01
Viacrucis que se cantaba en Tomonde a finais do Século XIX.
1ª
El Hijo del Eterno
de espinas coronado
a muerte es condenado
cual pérfido traidor
y yo con nuevas culpas
y más y más delitos
pedí la muerte a gritos
de Dios mi salvador.
2ª
Por mí Jesús el cuello
al santo leño inclina
y al Gólgota camina
cordero que es de Dios
No más ya caminemos
por senda que es de vicio
de Cristo en servicio
vayamos siempre en pos.
3ª
Debajo de su carga
al mundo quien sostiene
rendido a tierra viene
por levantarme a mí
y en vicios sumergido
no tiendo yo la mano
a Dios, mi soberano,
su amor le pago así.
4ª
La cruz llevando a cuestas
entre una turba impía
encuéntrale María
y dobla su aficción;
pecado yo los puse
en mares de amargura
y espada, Virgen pura,
clavé en tu corazón.
5ª
Le dan al Cirineo
por verle sin aliento
ansiado que en tormento
expire de la Cruz;
mi Dios, amor te pido
yan grande, fino y fuerte
que fiel hasta la muerte
te siga, buen Jesús.
6ª
El rostro a Cristo limpia
mujer muy compasiva
y Dios su imagen viva
en pago le dejó;
imprímame en el alma
Jesús tu fiel retrato
pues fue mi pecho ingrato
quien la desfiguró.
7ª
Contempla al Rey del cielo
segunda vez caído
sin fuerzas ni rendido
por mi sin par maldad
y yo obstinado aleve
pecando y más pecando
de Dios sigo ultrajando
la inmensa caridad.
8ª
Jesús a las mujeres
consuela cariñoso
y díceles piadoso
que no lloren por Él
que lloren, sí, constantes
con lágrimas a mares
por esos que a millares
son presa de Luzbel.
9ª
Tercera vez al fuerte
la Cruz derriba en tierra
oh, qué malicia encierra
mi negra ingratitud.
Jesús yo tus caídas
repito con las mías
y abuso de los días
de gracia y de salud.
10ª
A aquel que tierra y cielo
reviste de hermosura
desnuda chusma impura
y dale amarga hiel;
aquella hiel es fruto
de todas mis maldades
Jesús a tus bondades
promete ser más fiel.
11ª
El cuerpo descoyuntan
y enclavan los sayones
en cruz y entre ladrones
levantan al Señor
y yo a pecar me atrevo;
desde esa cruz, bien mío,
traspasa el pecho impío
con clavos de dolor.
12ª
El sol su luz esconde
y el mundo ya suspira
el ver que un Dios suspira
clavado en una cruz
y yo, mi Dios, no muero
de pena y quebranto
al ver con amor tanto
morir por mí a Jesús.
13ª
En brazos de María
el cuerpo sacrosanto
deponen: qué quebranto
causó a la Virgen fiel;
perdóname Señora
que fui yo el asesino
con Dios tan tierno y fino
he sido el más cruel.
14ª
Ungido con aromas
al buen Jesús sepultan
y a María ocultan
la prenda de su amor
oh, Madre, cuánto penas
por nuestra pobre alma;
por ti la eterna palma
también nos dé el Señor.